La interpretación de “La Nación” sobre el pacto opositor





1) Sería justo y ético que el diario “La Nación” publicase algunas denuncias de ciudadanos que se hayan sentido perseguidos y amedrentados, aunque no deben contar con ellas por la sencilla razón de que no existen. Suponiendo que sus directores y columnistas fundamentaran que no se radican exposiciones judiciales por temor: ¿la búsqueda de testimonios no sería tarea de un periódico responsable y democrático? No hay otra inferencia posible que confirmar que semejante afirmación es absolutamente descabellada y falsa.

Así como agregan opiniones acordes a la línea editorial sin entrecomillar -haciéndose cargo de las expresiones vertidas o, tal vez, tirando letra al heterogéneo y hueco rejunte opositor- también sería justo y ético que se tomaran esa libertad para ejemplificar un caso verificable de persecución u hostigamiento por parte del gobierno, así sea de resguardada manera anónima. Uno, al menos, pero verosímil.

Es notorio que el estilo de la redacción forma parte de la estrategia de dar conceptos irrebatibles, pero no por axiomáticos sino porque no hay posibilidades de establecer debates ya que el diario de Mitre usa la metodología del soliloquio. Evidentemente, el staff del diario se anquilosó por el hábito de ser considerado una fuente de la verdad revelada durante un siglo, junto a otros grifos menos antiguos pero de goteo persistente. La democracia, la paz, la libertad, el sentido nacional y popular, la construcción solidaria y otros cambios socioculturales acentuados desde 2003, los dejaron sin argumentos. Pataleando como niños caprichosos que se resisten a dejar la mamadera del Estado cómplice.


2) Por un lado, si esos seis (el hijo de Alfonsín, el hijo de Macri, el desmontado Sanz, la desvariada apocalíptica Carrió, el fallido retirado Duhalde y el volátil Solá) son los principales candidatos presidenciales, el Frente para la Victoria puede mantener el paso sin temores pero sin posibilidades de recibir aportes de la oposición. Ni votos ni ideas. El vacío absoluto.

Por otro lado, en el artículo vuelven a dar como apotegma -que debe creerse porque sí- que el “uso indiscriminado del poder que ejerce el gobierno” atenta contra "la libertad de expresión, la independencia del Poder Judicial y el efectivo cumplimiento de los fallos". ¿Hay memoria de mayor libertad de expresión y tanto estímulo al pluralismo de la comunicación? ¿Existen antecedentes de una Corte Suprema más independiente que la actual? ¿El Poder Ejecutivo Nacional presionó durante estos 7 años a algún juez o magistrado? ¿Quiénes incumplen los fallos? ¿Acaso la promulgada Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual y las numerosas sentencias de acatamiento no lo son? Sabiendo que una consigna elemental de la gestión es la no represión a las manifestaciones sociales, ¿puede decirse que no sancionar el bloqueo del acceso a la planta impresora de “Clarín” y “La Nación” consiste en un incumplimiento a un fallo? Uno sobre varios accesos no bloqueados. Inducirlo alevosamente, ¿no es negar que el bloqueo fue materializado por obreros, empleados, familiares y amigos reclamando por los despidos arbitrarios y el impedimento de “El gran diario argentino” a que constituyan representación gremial? Acaso, ¿eso no implica el quebrantamiento de una ley laboral básica? ¿Y qué tiene que ver el gobierno con el bloqueo?


3) Sobre los pre “candidatos presidenciales que decidieron no rubricar este escrito”, puedo suponer que Julio César Cleto Ditalco Cobos no lo hizo porque su compromiso no tiene sentido ni validez ni credibilidad; que Alberto Rodríguez Saá -además de no firmar con Macri y Duhalde ni un autógrafo- basado en sus gestiones puntanas, es consciente que no hay modo de que respetaría esas premisas si se le cumpliera la fantasía de ser presidente; y que Solanas, Binner o Giustiniani y Stolbizer, tienen la sensatez suficiente para no imaginarse a cargo del PEN y, además, eludieron sutilmente salir en esa foto tan rechazada socialmente. Son suposiciones totalmente subjetivas, claro, aunque basadas en percepciones concretas.


4) Esa autocalificación de “valla” desnuda intenciones. Una valla -valga la aclaración- es una empalizada, una barrera, un obstáculo. Una empalizada delimita y cierra un terreno por lo que debe suponerse que marcaron el espacio de la oposición de manera artificial ante la falta de pertenencia y objetivos comunes. Una barrera es un tope o un impedimento para lograr algo y es real, lo que buscan es trabar, jamás proponer, nunca construir, bajo ningún concepto aportar. Un obstáculo es una dificultad o inconveniente a sortear, y sí, para el crecimiento del país son un contrapeso.


5 a 8) Voy a tratar de resumir, pues la nota es extensa. Ya me referí a la circense pantomima del impedimento de la circulación de los diarios otrora monopólicos -hoy oligopólicos y, quizás mañana, formando parte de la libre pero equitativa competencia- cuando los camiones distribuidores disponían de otros accesos y egresos liberados en la planta.

Aunque bien vale recordar el artículo publicado en el mismísimo diario el domingo pasado: “Un nuevo bloqueo afectó esta madrugada las plantas impresoras de LA NACION y de Clarín. Desde la 1, un grupo de unos 40 manifestantes, incluidos niños, impidió la salida y entrada de camiones que distribuyen los ejemplares de ambos matutinos”. Sí, leíste correctamente: 40 manifestantes con niños. Una docena de familias catalogadas como militantes “K” que sólo pretenden condiciones de trabajo legalmente justas. Sólo reclaman por sus legítimos derechos. Nada más, nada menos.

Sobre la corporativa no entrecomillada argumentación de considerar “las sanciones oficiales a las consultoras privadas que miden la inflación y el uso sistémico de organismos del Estado -como la AFIP, la Secretaría de Comercio y la SIDE- para amedrentar a políticos, empresarios y periodistas contrarios al Gobierno son, a criterio de los opositores, motivos de suficiente gravedad para emitir este testimonio común”, resulta de manual hacer notar las varas diferentes para medir el cumplimiento de la ley. Ahora resulta que controlar la legitimidad de los mecanismos de medición del ICV y exigir el cumplimiento de las obligaciones contributivas que están legislativamente reglamentadas, son abusos de poder. Es simple, si siguieran las normas de cálculo y las reglamentaciones impositivas, se evitarían el mal trago. Y, de hecho, no quedaría tan expuesta la avidez causada por la privilegiada arbitrariedad en el trato del gobierno a la cual se acostumbraron por hacer lo que critican: por presionar con la hegemónica metralla informativa y poner o voltear mandatarios a conveniencia.

No se gana para sorpresas. Si bien no corresponde matar al mensajero, es asombroso leer en las páginas de este diario que “Los límites del Estado los define la Constitución, no el poder gobernante”, mientras incumplen leyes y se escudan en la justicia amiga para eludir fallos.


9) El artículo concluye con el subtítulo: “Freno al gobierno”. Más claro si le echás agua mineral “Morgade” o soda Morgado. No hay dudas sobre lo dicho antes respecto a la valla.

Y plantea la advertencia que “El documento opositor comenzó a gestarse, en la mayor reserva, en los más empinados despachos de la Cámara de Diputados a mediados de esta semana”. Ni pienso caer en el chiste fácil de aludir al ciprés Solanas ni a la piba Bullrich por empinada. No esperes que lo haga.

La nota continúa diciendo: “La preocupación era compartida: tratar de revertir la opinión generalizada en la sociedad de que la oposición está peleada y dividida y que sólo se preocupa por sacarse ventajas. ‘Mientras tanto, el Gobierno avanza contra todo y crece en las encuestas’, se lamentaba uno de los artífices del documento. Quién se lamentaba da igual, pero, sinceramente, así apoyes o no al modelo vigente: ¿No te hace ruido? ¿No sentís una mezcla de pena e indignación?


10 y 11) Se insiste con “los bloqueos a los diarios” en una postura que Jorge Sanata tildaría de goebbeliana y, sin entrecomillar, refiere al “premio de periodismo que recibió el polémico presidente venezolano Hugo Chávez”, adjetivando con sus supuestos que acompañan las sentencias que intentan convencer que debe considerarse al premio “Rodolfo Walsh” -en reconocimiento a su aporte en la construcción de la comunicación popular y la unidad latinoamericana- otorgado por la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la autónoma Universidad Nacional de La Plata como a un acto del gobierno. Una acción impulsada por el despótico, inflexible y crispado gobierno, claro.

Y ni que decir de los titulares en periódicos y canales de televisión, tergiversando el premio al repetir hasta el hartazgo que fue a “la libertad de expresión” y demás yerbas, machacando sobre la supuesta tiranía bolivariana. En fin, agobia. Agobia leerlos y verlos pero más agobia percatarse que algunos -cada vez menos- se empachan con esa deformada información y la repiten sin sonrojarse.

No dejan de informar -casi a manera de chisme- que Gil Laavedra convenció al hijo de Alfonsín, a Sat. Ángel Rozas y a Gerardo A. Morales, y que -por la UCR o lo que queda de ella- también lo firmaron el cordobés procesista Aguad y la reverenda Giúdici. Anuncian que fue Testarossa Ferrari el encargado de juntar las rúbricas de Testaenorme Duhalde, Testavuota Solá y Testaferro De Narváez por el Peornismo Fedex y que, por la Colisión Cínica o Desacuerdo Cínico y Serial, adhirieron -además de la intrincable Naranjota Carrió- la ex ministra Patera Bullrich Luro Pueyrredón y Al Fondo Prat Gay.

Concluyen aclarando que junto al inepto y corrupto Malcri -por la Propuesta Rebanana- firmó Federricos Pinedo, el nieto del ministro de Justo durante el perverso pacto Roca-Runciman y el asesinato de Enzo Bordabehere en la Década Infame. Puede ser desproporcionado pero no puedo permitirme dejar de decir que Federico Jr. Jr. es tataranieto de José María, el Teniente Coronel que entregó las Islas Malvinas en 1.833 -a un oficial inglés de 23 años- sin disparar un solo tiro. Justo hoy -a 29 años de la gesta de los conscriptos y algunos oficiales- es aun más ingrato recordar cómo empezó el conflicto en Malvinas. Y vaya como muestra de que no nos olvidamos de Galtieri ni de los verdaderos soldados argentinos, como también recordamos a los gobernantes de los pueblos latinoamericanos que conspiraron y a los que apoyaron nuestra soberanía.


0) Redondeando. Se prestó más atención al tratamiento de la noticia que a la noticia misma, por considerarla inconducente.
Al declamado documento -redundante como si fuera pertinente autoconvencerse de la defensa de la democracia atacada por varios de ellos- lo refrendaron 6 pre-candidatos presidenciales, de los cuales no llegarán más que dos a septiembre. Lo firmo ya y escucho apuestas. Asimismo, lo suscribieron otros 12 aleros, representantes de trayectorias para nada prestigiosas ni elogiables.

Haciendo números: 6 + 12 = 18

Ni por calidad ni por cantidad, ni por antecedentes ni por objetivos, ni por causas ni por eventuales efectos; no hay justificaciones para dedicarle tanto tiempo al análisis. Me siento un tarado y me hago responsable, pidiéndoles disculpas si llegaron a leer todo el posteo. Gracias. Saludos.

1 comentarios:

Daniel Mancuso dijo...

excelente análisis (lo leí completito), y comparto la sensación de "boludo" (lo digo yo) por dedicarle tanto tiempo a los susodichos inútiles, abrazo

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